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Inca, do medo ao amor

«Todos los que amamos a los animales sabemos lo duro que es despedirlos.

Siempre he tenido animales en mi vida, y para mí que se fueran, siempre habia sido un drama.
La penúltima partida fue la de mi pequeña Mili, con 10 añitos. La pena y la culpa pesaban
demasiado. La herida no curaba. El hecho de pensar que había algo que seguramente no
hubiera hecho algo bien, era demasiado doloroso para mí. Siempre pensaba: y si hubiera….

Pasaron los años y con ellos los ultimos momentos de mi amada perrita Inca. En esa época, yo ya conocía la Comunicación Animal, y tuve la suerte de coincidir con Rita. Cuando Inca entró en su recta final en este cuerpo, yo pedí ayuda desesperadamente, pues, el hecho de pensar en volver a pasar por lo mismo que con Mili, me daba mucho miedo.

En ese momento, Rita se ofreció a ayudarme. Con todo su amor y sus conocimientos como Comunicadora                                Animal y como Doula del Alma. Estuvo pendiente tanto de Inca como de mí en todo momento. Me iba guiando en
todo lo que Inca necesitaba según su estado iba avanzando. Para mí fue muy especial el hecho
de saber que Inca estaba siendo atendida y entendida en todo momento. Saber que estaba
respetando sus deseos me llenaba de amor y de una paz y tranquilidad que, a pesar del dolor
de saber que se estaba yendo, me daba la serenidad que Inca necesitaba de mí; y yo me sentía
en paz de saber que cada cosa que hacíamos era lo que Inca deseaba y que, dolor físico aparte,
iba a irse muy feliz.

Rita me hablaba, me explicaba, me aconsejaba. En esos momentos tan
vulnerables, ¡me sentí tan acompañada! En cada momento me decía cómo debíamos ir
actuando. También me explicó cómo sería el proceso final en sí, lo que iba a suceder en su
cuerpecito cuando llegara el momento. Y cuando llegó, cada palabra comprobé que fue
acertada. Al estar preparada por Rita, ya no fue tan impactante y lo pude llevar de una manera
muy diferente. Pude sentir la paz con la que Inca se marchaba. Hasta pude sentir su alma
elevándose. Fue algo que nunca había sentido y que jamás olvidaré. Solo alcancé a decirle
“vuela alto mi amor”.
Claro que lloré, pero fue un llanto breve. Había pena, pero también una hermosa sensación de
felicidad, de plenitud, que no pensé jamás que pudiera darse en un momento así. Me sentí
como cuando liberas a un animal después de una larga recuperación. Ahora, por fin podía
volver a casa, y de la mejor manera.

Para mí, contar con Rita supuso un antes y un después en mi vida. Pude transformar algo que
vivía como traumático en un intenso ritual de transformación. Pasé de sentir miedo e
incertidumbre a saber qué hacer en cada momento para el mayor bienestar de mi pequeña.
Cuando tienes certeza, todo cambia.

Días después, Rita volvió a contactar con Inca para comprobar que estuviera bien y que estaba
donde tenía que estar. Es muy importante un seguimiento tan completo. No os imagináis la
paz que da eso.
Ahora cuando recuerdo a Inca no la recuerdo con pena y menos con culpabilidad. Por supuesto
que la echo mucho de menos, pero desde la paz, desde el amor, sabiendo que pude despedirla
con todo el amor y el respeto que merecía. Ya no queda en mí ese vacío doloroso.

Por eso, desde mi más profundo agradecimiento, recomiendo el maravilloso acompañamiento de Rita.
Es maravillosa. ¡Tan dulce, tan paciente y amorosa! Gracias a ella toda mi percepción ha
cambiado y siento que debo compartir mi experiencia para que más personas puedan vivirlo y
más animalitos puedan ser despedidos como ellos quieren serlo. Quiero decir al mundo que
hay otra manera de vivir el duelo, mejor para ellos y para nosotros: con el acompañamiento de
una Doula del Alma. ¡Mil gracias por todo Rita!»

Carla, Espanha